Entre líneas

002entrelineas1

Entre mayo y septiembre de 2008 estuve realizando una serie de entrevistas  cuyo contenido aparecería luego redactado en el blog Aracnophilia, y que también se publicaban en el blog de la Miao. Aunque dicha serie recibió el nombre de « conversaciones sobre el fanzine francés » (ya que las preguntas iban enfocadas a definir qué significa editar fanzines en Francia), el título no es demasiado adecuado porque muchos de los entrevistados producen libros en pequeñas tiradas, pero que por sus características (calidad, intenciones, contenido, precio, etc) no responden realmente a lo que es un fanzine. Aún así, estos artículos reflejan algunas características de la pequeña edición en Francia, explicadas por sus autores, y ahora pueden leerse en su orden correcto.

Las entrevistas fueron realizadas en su mayoría durante los festivales IndéBD, Harajuku y Fais-le Toi Même de ese mismo año 2008. Una síntesis de este texto será publicada en el séptimo número del fanzine Pez.

1 – Apsara y Yann Trehin (Fanzinat World).

Una calurosa tarde de mayo me reúno con los fanzineros Yann y Apsara, organizadores del festival Fanzinat World, en el bistro Aux Chiffons para charlar de forma distendida e informal sobre los fanzines franceses y sus diferencias con sus homólogos españoles.

Un hecho llamativo sobre la escena editorial independiente francesa es que funciona mediante redes de información bien organizadas y diferenciadas principalmente en cuatro categorías: manga (cómic de estilo japones), música, cómic franco-belga e ilustración (graphzines). Debido a esta fuerte categorización es muy difícil organizar eventos exclusivos de fanzines (que al igual que en España son extremadamente raros) de manera que haya una muestra de las diferentes escenas. En alguna ocasión en la que se ha conseguido reunir fanzines manga y de cómic franco-belga en un mismo espacio, los asistentes estaban totalmente divididos por una barrera psicológica insalvable… Veamos entonces algunos rasgos de cada escena.

Hace unos 15 años el manga todavía no había desembarcado realmente en Francia, y por tanto los fanzines de aquel tiempo se dedicaban principalmente a reseñar los tomos publicados en Japón. Debido a esta falta de acceso a la fuente original, algunos fanzines comenzaron entonces a crear sus propios cómics para proveer a los lectores. Tras la llegada masiva de títulos japoneses al país galo, los fanzineros empezaron a copiar el estilo y argumentos de los mangakas más conocidos, y sus fanzines empezaron a venderse más que los que tenían un estilo original (salvo honrosas excepciones). Sin embargo, el volumen de venta no es especialmente alto, siendo incluso más rentable vender chapas y postales en los salones, y es por ello que no hay muchas posibilidades de profesionalización por esta vía.

Un caso bien diferente es el de los fanzines musicales, que no son muy numerosos, pero que suelen estar muy bien enfocados para cubrir una escena en concreto. La estrategia de éstos consiste en inscribirse en el depósito legal y conseguir una distribuidora a nivel nacional hasta empezar a venderse en los kioscos, gracias a su gran tirada. Ésta es la manera como han surgido algunas revistas musicales francesas de hoy en día (lo siento, perdí los ejemplos en el hilo de la conversación).

Hablando de los fanzines de cómic franco-belga: los autores más veteranos no tuvieron que pasar por publicar por un fanzine (el mercado era más pequeño por aquel entonces), pero los más jóvenes frecuentemente lo han hecho. El fanzine está muy ligado a la vida del estudiante, que al llegar a la vida laboral lo abandona. Pero gracias al trabajo de colectivos como L’Association, los autores que quieren profesionalizarse tienen otra opción diferente a la de enviar sus trabajos a un editor: convertirse ellos mismos en editores. Esto es así de forma que en Francia muchas editoriales pequeñas funcionan como asociaciones, que no tienen muchos ingresos, pero que tampoco pagan muchos impuestos. Llegadas a este punto, si quieren ser distribuidas deben dejar de decir que lo que publican son fanzines: las distribuidoras lo exigen bajo la creencia de que las tiendas no los quieren porque los clientes no los compran (como se puede apreciar, toda una cadena de suposiciones).

El fenómeno graphzine creo que no está bastante extendido en España. Consisten en fanzines « artísticos » de ilustración, a menudo haciendo uso o combinando diversas técnicas y materiales: serigrafia, tampones, fotocopias, collage, fotografía, dibujos, acuarelas, flores secas o plantillas sobre tela, cartulina, papel de seda u otros materiales. Los tirajes suelen ser muy limitados, y las copias estar numeradas. Pueden ser individuales o colectivos, y tienen sus propios circuitos de distribución y tiendas especializadas. Los precios suelen ser más altos de lo normal, usando un ejercicio de psicología inversa mediante el cual se hace creer a los compradores que son mejores porque cuestan más. Su carácter amateur es independiente a su calidad, los hay de muy diferente hechura y acabado.

Aun así, esto no quiere decir que todos los fanzines que no entren dentro de estas categorías sean necesariamente underground. Por ejemplo, los fanzines literarios de fantasía cubren la demanda de un público ansioso de novedades, cubriendo los espacios vacíos dejados por las editoriales cuyas publicaciones ya se venden lo bastante bien. Por último, me comentaron la reciente llegada a Francia, gracias a organizaciones como la Fanzinotheque, de fanzines desde lugares que no se perciben normalmente como creadores de los mismos: Corea, Dinamarca, Suiza, etc.

2 – Bac (Boîte a Cons Primés).

El pasado sábado 14 de Junio tuvo lugar la primera edición del festival IndéBD, centrado en las publicaciones independientes, en la ciudad francesa de Lille. En tal ocasión aproveché para hacer pequeñas entrevistas a varias figuras importantes del fenómeno fanzine, que iré desgranando en los siguientes capítulos de esta serie.

Bac es uno de los organizadores del IndéBD, y tiene una amplia experiencia en el mundo de los fanzines como redactor y escenarista. De junio de 2005 a junio de 2007 edita su fanzine Divers Gens, y desde enero de 2007 colabora junto con otros 20 autores en la edición de un fanzine llamado Boîte a cons primés (que podríamos traducir como Lata de gilipollas de primera) en la asociación Bande Décasée. También colabora en la página de actualidad del cómic ActuaBD.

En su opinión, los fanzines en Francia no tienen una tendencia a la baja actualmente, los hay para todos los gustos, lo cual no quiere decir que sus ventas sean altas. La esencia de los mismos residiría en su carácter amateur, pero lo que les distingue realmente de los medios tradicionales es su libertad de expresión, que les permite decir todo y cualquier cosa a la vez. De esta manera se pueden tratar temas políticos que nunca saldrían publicados en una revista sin tomar riesgos, lo cual no siempre es evidente.

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los fanzines es su visibilidad, ya que su difusión se queda siempre a un nivel muy confidencial, de cierta manera. De ahí viene el interés del autor en la creación de un festival de carácter generalista en el cual se pudieran mostrar sus distintas variantes. Otra de sus limitaciones sería su bajo precio en librerías, del cual, como hemos dicho, la tienda se queda con una comisión. Esto no permite prácticamente generar dinero, ya que casi todo el que se recibe está dirigido a cubrir los gastos de la publicación.

3 – Albert Foolmoon (Lézard Actif).

Seguimos con las entrevistas realizadas en el IndéBD de Lille:

Albert Foolmoon es un ilustrador que lleva trabajando en el mundo de la edición independiente desde la fundación de la pequeña editorial Lézard Actif (Lagarto Activo) en 2005. Su obra se centra en pequeños graphzines (fanzines de ilustración) repletos de retratos, acompañados de textos poéticos, siempre alrededor de un concepto (como el libro Barbus, Poilus et autres Chevelues, cubierto de pelo, con una galería de gente peluda). A partir de septiembre de 2007 se convierte en el webmaster de la página DYIzines, una de las más completas en lo que a fanzines se refiere. A continuación se recogen algunas de sus opiniones.

La producción francesa de fanzines empezó a incrementar en los años noventa gracias a la popularización de la fotocopiadora. De manera reciente ha sufrido un mayor desarrollo como consecuencia de internet, que permite organizar fácilmente redes de distribución, encuentros e incluso webzines colaborativos. Por otra parte, las serigrafías también se han vuelto más fáciles de realizar. Sin embargo, y debido a la gran historia que hay detrás de ellos, es difícil tratar de definir las posibles tendencias en el mundo de los fanzines.

En España hay gran cantidad de fanzines en comparación a Francia, pero sin embargo su venta es mucho más difícil debido a que no hay muchas tiendas que los compren, al contrario de lo que ocurre en ciudades como París.

Para Albert Foolmoon, un fanzine es una experiencia personal que no va dirigida a ningún público concreto. Los compradores serían personas especialmente receptivas al producto que van a comprar, sobre todo en el caso de los graphzines, que funcionan más bien como libros de artista. En contrapartida, los artistas se sienten más libres al poder publicar contenidos y formatos que una editorial no aceptaría para una gran tirada debido a lo arriesgado que resultaría económicamente.

Aunque los fanzines franceses empiezan a ser conocidos, sus redes de información siguen siendo demasiado localistas, y es muy raro que las personas de diferentes redes se conozcan entre sí. También cabe destacar el problema que suponen las comisiones que toman las librerías.

4 – Maxh, Jeanne y Stephanie (Tramway).

Termino las entrevistas realizadas en el IndéBD con las opiniones de Maxh, Jeanne y Stephanie, editoras del fanzine de manga Tramway, a las que Apsara se uniría eventualmente para dar su propia visión. El fanzine en cuestión lleva publicándose un año y su contenido consiste en manga e historias originales (nada de versiones paródicas de personajes archiconocidos). Ellas nos explicarán algunas características de los fanzines manga que los diferencian del resto.

Según estas chicas, proliferan cada vez más dibujantes de 15 o 16 años que se plantean crear un webzine (fanzine en internet) y que luego generan una versión en papel a partir del mismo. Esto permite, como ellas explican, transformar su experiencia creativa en un objeto físico tangible, más cercano que ningún ente abstracto digital.

Las cualidades de un fanzine serían la posibilidad de dar la oportunidad al mayor número de gente de compartir las cosas que hacen, por tanto, se suele hacer por placer y con los amigos. La oposición con las revistas no sería tan grande, ya que también hay revistas que se ocupan de promocionar el trabajo de jóvenes desconocidos, se trata más bien de una cuestión de estatus. Esto es así de manera que han surgido propuestas de crear una revista manga directamente (sin pasar por el estadio de autoedición) para intentar cubrir este hueco en el mercado, pero éstas no han durado mucho tiempo. Otro aspecto que distingue la autoedición de la publicación en una revista es que no existen los límites de tiempo o de otros parámetros tan típicos de la edición profesional.

Los fanzines manga se suelen vender en grandes salones como Japan Expo, no suelen encontrarse en las tiendas. También podríamos decir que son quizás demasiado parecidos entre sí: normalmente tienen un formato A5 en blanco y negro con cubierta a color, frente a la diversidad de formatos de los otros fanzines. Esto tiene en parte su razón en el hecho de que suelen inspirarse bastante en los libros del mismo género, los cuales tienen siempre la misma forma, y lo que les permite ser muy compactos y transportarse cómodamente.

En este tipo de fanzines la creación pura es muy rara, ya que las versiones de las series más populares son las que realmente se venden, funcionando como gancho para atraer a los jóvenes lectores. Por otra parte, el yaoi (subgénero de manga creado por mujeres heterosexuales que representa relaciones homosexuales masculinas) todavía es muy difícil de publicar, y por ello las mujeres francesas tienen su propia producción de fanzines yaoi, muy particular.

Finalmente, como a la hora de comprar un fanzine manga hay tantos entre los que elegir, cabe preguntarse por qué éstos no intentan de diferenciarse más entre sí, tanto de manera formal como en las historias que cuentan, creando personajes inéditos. Si una gran editorial decidiera ponerse seria y tratar de controlar los plagios descarados de sus mangas entre los fanzines, habrían muchos que estarían en apuros, pero en todo caso a Tramway eso no le afectaría gracias a la originalidad de su propuesta.

5 – Gérald Galliano (Méluzine).

Volvemos a las andadas en el festival de cómic Delcourt Harajuku. En dicho evento se montó la galería de fanzines Zinland, cuyos puestos estaban colocados en el Parque de Bercy (París), permitiendo a los fanzineros tomar aire fresco y luz solar, y a los inadvertidos domingueros ser expuestos a las famosas técnicas de venta que caracterizan a este sector editorial.

El festival fue por tanto una buena oportunidad para dar un paseo y entrevistar a Gérald Galliano, presidente del colectivo organizador Méluzine. Ésta es una asociación que se ocupa de la promoción de fanzines en general, pero sobre todo de las categorías de manga, fantasía y ciencia ficción, y creados por jóvenes autores. Gérald fue uno de sus fundadores en 2001 al unirse a otros amigos, algunos de los cuales ya editaban fanzines, en esta particular empresa.

Una de las tendencias que él observa en este mundillo son la proliferación de webzines o fanzines en internet, los cuales son menos caros de producir, llegan a un número más amplio de lectores y permiten hacer blogs colectivos de dibujantes. Otro fenómeno notable es el aumento del número de fanzines manga en comparación a los de los otros géneros, en parte como respuesta a la disponibilidad de éste tipo de cómic en el mercado, lo cual influencia a los jóvenes dibujantes.

Por otro lado, los problemas a los que se enfrentan los fanzines son los costes de producción y distribución, pero también una desventaja respecto a internet en lo que respecta al acceso a la información. Actualmente, las búsquedas en la red permiten rastrear datos antes poco accesibles gratuitamente y de forma casi instantánea, con lo cual ya no hace falta ir a rebuscarlos en una pequeña publicación. Esta competencia actúa en detrimento de los fanzines de artículos, que se venden menos, pero también afecta a los de cómic. Para los dibujantes es más difícil alcanzar un público determinado y deben esforzarse para ser diferentes en medio de la abundancia.

Por todo ello, es difícil encontrar la solución al estado actual de los fanzines, pero una de ellas podría ser reducir el número de publicaciones y concentrarse en su calidad de manera que puedan ser más seductoras para su público potencial. Hace 20 años publicar un fanzine era más duro, imprimirlo era difícil, pero hoy en día se pueden conseguir programas de diseño por internet, y los jóvenes suelen pedirle a alguien que lo imprima en el trabajo. Méluzine agrupa ya a más de 200 fanzines en su foro y en sus archivos.

6 – Olivier Allemane.

Inicio una nueva serie de entrevistas alrededor de los participantes del salón de objetos autoproducidos Fais-Le Toi-Même, que tuvo lugar los días 27 y 28 de septiembre de 2008 en la sala de proyecciones L’Hybride de Lille (Francia) y que estuvo organizado por el colectivo de edición Lézard Actif.

En primer lugar, tuve el placer de entrevistar a Olivier Allemane, editor independiente de largo recorrido, tanto de publicaciones individuales como colectivas. Hace 25 años, cuando él empezó a publicar, no existía una escena, sin embargo actualmente hay un movimiento de edición independiente que sirve de coartada a los nuevos creadores. Al principio sus libros se hacían en unas horas, y esta manera de hacer las cosas se convirtió en punto de partida de un largo viaje. Todo el mundo fotocopiaba. Allemane trabajaba con otros colaboradores en una publicación periódica llamada Crime Sex, que editaban ellos mismos.

Las tendencias que él observa en este movimiento editorial están relacionadas con la aparición de pequeñas escuelas de dibujo. También percibe una relación entre la forma y el contenido de las publicaciones, con dos vertientes generales. Por un lado tendríamos los grabados, de contenido satírico y sin pretensiones, fáciles de comprender (low-brow, como dirían los angloparlantes). Por otro lado estarían los dibujos, que en los años 80 eran muy simples pero que en los 90 se volvieron más salvajes, « descuartizados », pero también más creativos como consecuencia de nuevos experimentos.

En los años 90 surgió además una escuela de dibujo muy puro, flotando en el espacio improbable del blanco de la página. Sin embargo, recientemente asistimos a un retorno de la pintura. Y para apoyarlo se acaba de crear una nueva revista, Freak Wave, radicalmente orientada a la pintura y la poesía.

7 – José María González (Rouge Gorge).

El segundo de los reportajes que hice en el festival Fais-Le Toi-Même trata sobre las Ediciones Rouge Gorge (Petirrojo), que fueron fundadas por dos artistas, Antonio Gallego y José María González, con muchas ganas de mostrar sus dibujos. Las ediciones tienen como uno de sus objetivos publicar una revista de nombre homónimo que se encuentra a medio camino entre un libro de artista y un graphzine.

El primer número de la revista estuvo autoeditado por los propios autores, pero hoy en día para cada nueva publicación invitan a 20 o 30 artistas apasionados del dibujo. Los colaboradores suelen trabajar en diferentes áreas de la creación gráfica (animación, graphzines, diseño, etc), y habitualmente no se suelen encontrar entre sí. Cada número es en consecuencia un experimento sobre cómo pueden cohabitar distintas aproximaciones al dibujo en un mismo volumen. Por ejemplo, el quinto número contiene imágenes de dibujos muy depurados en blanco y negro que luego serán introducidos en el paisaje urbano como arte de la calle, pero de estilo totalmente alejado del graffiti.

La salida de Rouge Gorge es aperiódica, pero es habitual que acompañe la inauguración de alguna exposición que ellos mismos comisionan, simultáneamente o un poco después. En 2005 hicieron una exposición en Lille también llamada Rouge Gorge, cuyo espíritu fue calificado como « renouveau du déssin » (renovación del dibujo). Este movimiento surgiría gracias a los dibujantes pero también a los coleccionistas y a las galerías y librerías que distribuyen los libros.

Durante los años 90 eran las fotografías, las instalaciones y el videoarte las que dominaban el mundo del arte, pero con el advenimiento de una nueva década presenciamos un retorno de la imagen ilustrativa y por tanto de la expresión.

8 – Anne Van der Linden.

Anne van der Linden, participante del festival Fais-Le Toi-Même, lleva publicando (que no editando) sus libros desde 1995, en ediciones independientes (Cbo, United Dead Artists, Éditions de l’Usine) y difunde igualmente su trabajo gracias a sus contribuciones a distintas revistas como Vertige.

En su opinión, las distintas corrientes actuales de la serigrafía (y de la edición independiente en general) serían la transgresión (como en la editorial Le Dernier Cri o Bongout) o bien la sutilidad. En este último caso habría una evolución hacia una expresión más suave y elaborada, típica del arte contemporáneo ( Frédéric Magazine). Quedan muy pocas editoriales independientes como las que existían en los años 80, hoy en día se suelen encontrar trabajos más profesionales que se venden incluso en las librerías convencionales. Para autopublicarse hace falta energía, conocimiento de las técnicas y algo de dinero. Desgraciadamente, las restricciones de la vida adulta se lo impiden a mucha gente.

La pintura de Anne van der Linden es calificada por ella misma como expresionista y psicológica. Sus obras de una fuerte carga sexual pueden chocar a quien las observa, pero el objetivo de la autora no es el de escandalizar, sino el de utilizar metáforas muy poderosas como medio de expresión.

9 – Bartolomé Sanson (Kaugummi Books).

Éditions Kaugummi (Chicle en alemán) es una editorial y distribuidora basada en Rennes (Francia) y dirigida por Bartolomé Sanson desde 2006. Cada 6 meses publica un libro colectivo, pero también realiza proyectos individuales y distribuyen libros de otras editoriales (sobre todo de Francia, Finlandia, Japón y EEUU). Sus libros y fanzines suelen contener dibujos y fotografías sin conexión narrativa entre las imágenes, pero relacionadas por algún tipo de temática particular, como los dinosaurios o las pirámides. Los cambios que se observan en el medio independiente son una nueva proliferación de los graphzines pero también de las fotocopias (que eran menos usadas en los años 90), y por otro lado una profesionalización al pasar a utilizar impresiones tipo offset (como es el caso de Frédéric Magazine). Y el mayor problema sería como siempre la distribución de las publicaciones, aunque esta editorial consigue vender no sólo en librerías especializadas gracias a las posibilidades de internet, sobre todo libros de dibujos con pocas palabras que pueden ser comprendidos por un público internacional. Para Bartolomé, la solución consistiría en que las librerías de arte contemporáneo empezaran a vender estos libros, tal como se hace en EEUU, donde éstos gozan de un mayor reconocimiento que en Francia.

10- Philémon (Dzo Postal).

El Dzo es un animal del Himalaya, mitad vaca, mitad yak. El Dzo Postal es un proyecto híbrido. Presenta una colección de libros de artista planeados por Philémon y realizada en colaboración con artesanos de La India, de las ciudades de Dehli y Pondichéry. Federados en torno a un proyecto editorial común, los artesanos trabajan normalmente en la producción de tampones de tinta, papeles, insignias, fotografías, tatuajes, etc. Esta iniciativa permitió por tanto integrar diferentes profesiones alrededor de 4 libros artesanales. Por ejemplo, Philémon encargó a un escritor de la calle escribir un texto sobre la colombofilia (crianza de palomas). A partir de ese texto – escrito en hindi – los artesanos proponen interpretaciones gráficas. « Así, en cada libro, se trataba de jugar con las limitaciones locales; adaptarse a las técnicas y medios de expresión, como los carteles de cine en Pondichéry editados con una prensa litográfica que data de 1860. »

Los artesanos fueron remunerados. Los libros fueron en parte repartidos a los autores del proyecto, mientras que otros fueron enviados por correo a los subscriptores, generando automáticamente una pieza de arte postal. Estos libros-objetos al igual que las pruebas originales de los artesanos (grabados, acuarelas, textos, tampones…) son en este momento expuestos en Francia. La primera fase de Dzo Postal fue realizada en 2007 durante 5 meses, y la siguiente debería tener lugar en Taiwan en 2010, produciendo un resultado muy distinto debido al cambio de contexto cultural.

2 réflexions au sujet de « Entre líneas »

  1. Pues así… Aracnophilia seguirá en línea indefinidamente, pero no se seguirá actualizando. Ya empezaré a publicar mis cosillas por aquí. Saludos!

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion / Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion / Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion / Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion / Changer )

Connexion à %s